Adriana Manzanares fue declarada culpable por el delito de homicidio en razón de parentesco y sentenciada en primera instancia a 27 años de prisión
Adriana Manzanares es una indígena tlapaneca originaria de Camalote, comunidad ubicada en el municipio guerrerense de Ayutla de los Libres. En 2006, Adriana de apenas 20 años de edad quedó embarazada por tercera vez. Sin embargo, el tercer embarazo no fue producto de la relación con su marido, quien años antes había partido hacia Estados Unidos, sino de su nueva pareja sentimental con el cual se frecuentaba desde hacía unos meses. Teniendo 7 meses de embarazo, Adriana sufrió un parto prematuro por la muerte del producto en su vientre ante lo cual fue acusada por su propio padre ante la comisaría ejidal, por adulterio y aborto. Frente a dicha situación y de acuerdo a los usos y costumbres de aquel poblado, la comunidad se constituyó en una asamblea popular para acusarla, lo cual ocasionó que fuera apedreada, escupida e insultada. Una vez denigrada fue puesta a disposición del Ministerio Público de Ayutla, lugar en el cual fue obligada a rendir una declaración a todas luces coaccionada y sin comprender las consecuencias jurídicas que tendría dicho acto.
Es así como Adriana Manzanares fue declarada culpable por el delito de homicidio en razón de parentesco y sentenciada en primera instancia a 27 años de prisión, logrando en segunda instancia que su pena fuera reducida a 22 años, para lo cual fue recluida en el penal de Chilpancingo.
En virtud de las particularidades del asunto la Suprema Corte de Justicia de la Nación atrajo el caso de Adriana Manzanares y el miércoles pasado le concedió un amparo por unanimidad de votos de los Ministros integrantes de la primera sala, el cual ordenó su inmediata puesta en libertad tras largos siete años de permanecer recluida.
En el sistema internacional de derechos humanos existe hoy una amplia gama de normas pertinentes para combatir la violencia contra las mujeres indígenas. Particularmente por su condición de mujeres, gozan de los derechos consagrados en numerosos instrumentos internacionales de derechos humanos, especialmente la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la Plataforma de Acción aprobada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, y en el plano regional, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer. Además, por su condición de indígena, las mujeres gozan de los derechos consagrados en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.

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